En todo el mundo, pero sobre todo en la NBA, los playoffs difieren muchísimo de la temporada regular, donde es muy difícil mantener una regularidad en tantos partidos. Sino pregúntenles a los Doc Rivers y sus Celtics, que terminaron la serie de 82 cotejos con una racha de derrotas pero que se han transformado en una máquina a la hora de la verdad. En eso influyó mucho el técnico, quien cuidó a sus soldados una vez asegurado el cuarto lugar del Este y que ahora goza con sus estrellas a pleno física y mentalmente.
El domingo derrotaron por 92 a 88 al Magic, que venía invicto en la postemporada pero que se cruzó con la mejor defensa de toda la liga, que ya había frenado a Dwyane Wade, LeBron James y que ayer hizo lo propio con Dwight Howard, quien no sólo tiró un pobre 3 de 10 de campo (la mayoría con su mano débil) sino que perdió 7 balones.
Kendrick Perkins, Rasheed Wallace y Glen Davis sacaron de las casillas a Súperman mientras que Ray Allen (25 puntos) y Paul Pierce (22 y 9 rebotes) encabezaron la ofensiva de un Boston que se robó la ventaja de localía. Orlando no encontró el triple, su arma fundamental, por lo que vio cerrados sus caminos para intentar quedarse con el triunfo. La serie continuará el martes en el mismo escenario.
En tanto que esta noche comenzará la esperadísima definición del Oeste entre los Lakers y los Suns. Los campeones cuentan con Kobe Bryant y, sobre todo, con un juego poderoso juego interior, que buscará imponer sus centímetros y kilos para desnivelar el choque. Por el lado de Phoenix, Steve Nash tendrá que aprovechar su duelo favorable ante Derek Fisher para encontrar al compañero mejor ubicado, sea Amare Stoudamire en el pick & roll o los francotirados desde el área de tres puntos.
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