Tras el partido del jueves, en el que los Lakers vapulearon a los Celtics, varios se adelantaron a decir que era una serie sin equivalencias, donde la veteranía de Boston no podría frenar el ímpetu de Kobe Bryant y los suyos. Qué equivocados estaban. Sólo 72 horas después de aquel tropezón, el quinteto de Doc Rivers se impuso al campeón por 103 a 94, igualó la final y viaja a su casa con la ventaja de localía en el bolsillo.
Aún con Kevin Garnett lejos de sus mejores actuaciones y con un Paul Pierce bien marcado por Ron Artest (quien arruina en ataque todo lo que consigue en su tablero), Rajon Rondo y Ray Allen se pusieron el equipo al hombro. Lo del base fue notable, al firmar una triple decena: 19 puntos, 12 rebotes, 10 asistencias y el control del juego en su cabeza y en sus manos. El escolta también dejó su huella al romper la marca de mayor cantidad de triples anotados en una final (convirtió 8 en 11 intentos) y finalizar el cotejo con 32 tantos. Además, fue el encargado de frustrar a Bryant en cada una de sus mandadas.
Justamente la estrella angelina se cargó de fouls y nunca entró en ritmo. Marcó 21 puntos en 20 tiros de campo. Muy poco para lo que se espera de él. Quienes sí tuvieron un gran desempeño en los Lakers fueron su pareja de internos: Pau Gasol fue el goleador con 25, acompañados por 8 rebotes y 6 tapas, mientras que Andrew Bynum impuso sus centímetros con 21 y 7 bloqueos, que fueron insuficientes para los de Phil Jackson.
Se vienen tres cotejos en el Garden. Los Celtics intentarán hacerse fuertes en su casa y liquidar la final, en tanto que los Lakers buscarán robar algún juego para cerrar la serie en el Staples Center. Todo abierto, damas y caballeros. Sólo queda disfrutar del mejor básquet del mundo.
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