ACB
Caja Laboral 64 - Real Madrid 56
El Caja Laboral es justo finalista de la ACB. Se verá las caras con el Regal Barça después de tumbar al Madrid en un partido a vida o muerte en el que los vitorianos fueron mejor que el conjunto blanco, simple y llanamente.
Con esta derrota, el Madrid se despide de sus opciones de levantar titulo alguno en el primer año de Messina al frente del banquillo. Primero se fue la Copa del Rey, ante el Barça. Después, la Euroliga, también ante el Barça. Y hoy, la ACB. Ante el Caja Laboral.
Habrá quienes hablen de fracaso. El madridismo tenía asumida la derrota ante el Barça, pero cuesta digerir perder ante el Caja Laboral. Y más, después de remontar un 2-0 que había puesto la serie muy cuesta arriba.
En el Fernando Buesa, Tiago Splitter recuperó su trono de mejor pívot de la ACB. Posiblemente nunca lo había perdido, pero Tomic se atrevió a discutírselo en Vistalegre. Splitter sigue siendo el rey y lo demostró una vez: 18 puntos, 9 rebotes y 26 de valoración. Tomic, 7 puntos, 3 rebotes y -1 de valoración.
El Caja Laboral estuvo más metido en el partido desde el arranque. El primer cuarto marcó el ritmo del choque y obligó al Madrid a ir a remolque los 40 minutos. Los vitorianos alcanzaron su máxima en los primeros compases (17-6) y a los blancos sólo les quedaba la esperanza del resurgir de Llull. Dusko lo tenía claro: había que frenar a Tomic y la mejor forma de hacerlo era con continuos 2x1.
El Madrid mejoró en el segundo cuarto pero siguió sin anotar con fluidez. Los vitorianos mantuvieron su ventaja, los blancos recortaron cuando Tomic se emparejó con Golubovic aunque la amenaza de Splitter seguía latente. Y al descanso, pobre marcador: 28-23.
La diferencia se esfumó en el tercer cuarto, a base del coraje de Felipe Reyes. El Madrid empató y Splitter, con 3 faltas, siguió haciendo polvo el aro blanco. Los hombres de Messina no consiguieron forzar la cuarta falta del brasileño, que se puso las botas. De apoyo apareció Herrmann y el partido siguió vivo.
En el partido más decisivo del año, los blancos llegaron hasta donde les llevaron Felipe y Llull. No pudieron hacer más y nadie se lo reprochará. Casta y orgullo para hacer solar al Madrid, pero hoy no fue suficiente. Splitter destrozó el partido en el último cuarto, a Eliyahu le entró la inspiración y los blancos no acertaron desde la línea de 3. Sucesión de errores, nerviosismo y determinación vitorianas. Los blancos no creyeron en el triunfo. Receta para la alegría en el Fernando Buesa y la despedida blanca.
Fuente: marca.com
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