La Selección, un mal recuerdo y una cuenta pendiente
¿Estuviste muy ilusionado con la posibilidad de dirigir la selección?
Al principio no estaba ilusionado porque sabía que había otras prioridades y después sí me ilusionó la gente, y pasó lo que pasó. Hasta las ocho menos cuarto era el entrenador pero un representante nefasto dio vuelta la balanza.
¿Creés que tenés chance de dirigir la selección en un futuro?
No tengo idea, no se, yo creo que hay muy buenos técnicos. Oveja lo está haciendo muy bien, tiene muy bien ganado su puesto y hay buenos entrenadores en Argentina.
¿Cómo viviste todos los logros alcanzados por la Generación Dorada?
Traté de disfrutarlos, traté de seguirlos, analizarlos, de tomarlos como ejemplo, individual y colectivamente. Me parece que muy pocas veces se va a dar la posibilidad de unir semejantes talentos, llámese Nocioni, Scola, Emanuel, Pepe. Son muy buenos, muy buenos. Fueron decisivos para que nosotros figuremos entre los tres primeros a nivel mundial y que el básquet siga aumentando en su formación.
¿Cómo ves el futuro de la selección? ¿Hay recambio?
No hay recambio a ese nivel, no es fácil, siempre alguno aparece, pero no se si al nivel de Scola o Emanuel.
¿A cuál de los actuales jóvenes ves con mayor proyección?
No hay chicos tan decisivos, se necesita mucho trabajo. Si hubiese una mejor comunión entre Tolcachier y la parte de arriba sería ideal. Tolca es un laburante, Oveja es un talento muy bueno; sería ideal que se unan y tener una filosofía más general.
¿Te imaginabas que Manu iba a llegar a donde llegó?
Yo le veía potencial pero nunca imaginé que iba a jugar de titular en la NBA y ser un All Star.
¿Y como lo ves a Manu hoy?
No lo veo como otras veces. Manu es demasiado inteligente, demasiado competitivo, pero es consciente que su físico ya le empezó a pasar factura y me preocupan sus tobillos, como le preocupan a él.
“Atenas fue un salto de calidad en mi carrera”
¿El equipo de Atenas campeón fue el mejor que dirigiste?
De los jugadores consagrados, a Campana resultó un placer dirigirlo, como a Lo Grippo, Bruno Lábaque, que es un ganador nato, Matías Lescano; teníamos un equipazo, de hombres con unas ganas de ganar terrible y un público impresionante. Cuando estoy medio aburrido o deprimido me pongo ese video. Atenas fue un salto de calidad en mi carrera, y haber dirigido a Campana fue excepcional.
¿Te dolió no seguir en Atenas después de haber salido campeón?
No, porque fue una decisión mía, no de ellos. Yo sabía que mi personalidad no daba para que me formen el equipo y después yo dirigirlo. Pero Atenas tiene un dirigente que siempre trabaja así. Lábaque ha hecho que Atenas resurja de vuelta.
Cambiando de tema, ¿qué recuerdos tenés de aquel Estudiantes de Bahía con el Fefo Ruiz y Willy Scott, entre otros?
Tengo el mejor de los recuerdos porque me tocó vivir la mejor época de la Liga. Tuve la posibilidad de dirigir a un jugador que, salvando a Oscar Schmidt, no he visto a un tirador más agresivo que él, me refiero a Wilfredo. Y además tenían una química muy buena. Estábamos muy apoyados por la gente, sabés lo que es ahora Bahía, imaginate en esa época, con seis a siete mil personas en la cancha, con jugadores excitantes como Fefo, Willy, lo que defendía Jorge Faggiano, todos los chicos. Me encantó mucho esa época, la añoro. Fue la culminación de mi trabajo con los menores.
¿Te gustaría volver a dirigir a Bahía, o ya estás más identificado con Quilmes?
No, yo estoy dispuesto a dirigir obviamente, pero cuando ya tenes tantos años en esto, como yo, que tengo 35, ya buscás otros objetivos, más exquisitos, como un campeonato.
¿De tus diferentes etapas en Quilmes, cuál es la que mejor recordás?
Mmm… y el 2000, con Dani Farabello, que hicimos un torneo impresionante, eliminamos a Atenas por primera vez, le ganamos tres partidos seguidos en una semana al equipo de Milanesio, Gutiérrez, Herrmann, Pelussi, Lábaque, JJ Eubanks, Gabini. Todavía no se cómo le ganamos. También recuerdo el equipo del 87.
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