"Jugar en la Selección fue tocar el cielo con las manos"
Mauricio Hedman, uno de los integrantes del recordado Sport Club de Cañada de Gómez que dejó su sello en la Liga Nacional en la temporada 92 - 93 de la mano de Sergio Hernández, cuenta en Generación Dorada cómo fueron esos años y cómo fue su paso por la selección nacional. Además nos relata quién fue León Najnudel en su vida.
¿Qué recuerdos tenés de León Najnudel?
De León tengo muchos, realmente me cuesta elegir, pero te cuento que él junto a un grupo de dirigentes, entre los cuales estaba Eduardo Bazzi, viajaron hasta mi casa (Ituzaingó, Corrientes) en enero del 87 para hablar con mis padres porque yo había quedado entre los chicos que Sport reclutó y mi papá los llevó a pescar a los saltos del Apipé. ¡Los mataron los mosquitos! Los dirigentes lo miraban a León y le preguntaban ¡qué hacemos acá!! Pero él era una persona que si tenía que llevarse a un hijo más de 1000 km. a una ciudad distinta, tenía que ganarse la confianza de los padres. Resumiendo, León era un padre para nosotros. Los sábados pasaba por la pensión tipo 12 a ver si estábamos todos en la casa, y guarda si faltaba alguno. Imaginate qué era en los 80, nada que ver con la actualidad, hoy los chicos son más libres.
¿Qué nos podés contar de aquel recordado equipo de Sport Club de Cañada de Gómez?
Me imagino que me preguntás por el Sport 92-93, el equipo champagne, lo mejor que me pasó como jugador. Te doy un ejemplo: ¿viste cuando te juntás a jugar un picado con tus amigos y después comés asado? Bueno, fue así durante toda la Liga. Nos divertíamos en la cancha, éramos "todos amigos" y lo seguimos siendo. Realmente fui feliz dentro de una cancha de básquet.
Después de tantos años en el básquet, ¿cuáles son las principales diferencias entre las distintas categorías?
La gran diferencia es la "lectura del juego" y la altura de los jugadores. Yo tengo que defender pivotes de 1.95 cm. Cada categoría tiene su característica, a medida que bajás se hace más friccionado y aguerrido el juego, se corre mucho. Y los extranjeros, que son los que le dan a la Liga el salto de calidad. Y esa es la base de nuestro crecimiento a nivel selección. Lo decía León: te hacen mejor jugador, te obligan a crecer.
¿Cómo fue tu paso por la Selección Nacional?
Fue tocar el cielo con las manos, todos los que jugamos al básquet soñamos con estar en alguna selección, pero no es fácil. Yo había estado en algunas preselecciones de menores, pero siempre me quedaba en la puerta. A mi me tocó estar en esos años donde había grupos separados, muchos celos. Por suerte eso cambió y hoy es un equipo de amigos que juegan por amor a la camiseta, y eso llevó a que se lograran cosas que ni los más optimistas soñábamos. El orgullo de ser parte de ese grupo de grandes jugadores no me lo quita nadie.
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