Luis Scola: el líder silencioso
La única verdad es la realidad, reza la frase de Aristóteles que popularizó Juan Domingo Perón. Y en este caso la realidad marca que Luis Scola es un fenómeno. No descubrimos nada, también eso es verdad. Sin embargo, no queremos dejar de rendirle tributo a un fuera de serie, que no es la máxima estrella argentina porque le tocó en suerte ser contemporáneo de Emanuel Ginóbili.
Con un perfil bajo a rajatabla y un liderazgo que asume en el lugar que vale, dentro de la cancha, Scola se ganó el respeto de todo el ambiente basquetbolístico mundial. Sus virtudes son claras y evidentes: tiene un movimiento de pies perfecto, un tiro de media distancia cada vez más confiable, una cuota de solidaridad y sacrificio inquebrantable y a eso le agregó una capacidad rebotera que sorprende a propios y extraños.
Luis fue un talento desde muy chico: fue figura de todas las seleciones argentinas juveniles, debutó en la Liga Nacional cuando era una adolescente y se convirtió en el extranjero más joven de la historia de la ACB, con sólo 18 años. Pero esto no lo aburguesó: en cada entrenamiento le agregó (y aún hoy lo continúa haciendo) una nueva faceta a su juego.
En el TAU Cerámica lo consideran el mejor jugador de la historia del club, en su primer temporada en la NBA fue elegido en el quinteto ideal de novatos y ganó dos medallas olímpicas, una mundial y otra en el sub 22 con la Selección. Traducción: un ganador nato que siempre quiere superarse.
A todo esto podemos sumarle que ya confirmó su presencia en el Premundial de México, donde seguramente será el capitán y bastión del combinado nacional que buscará llegar a Turquía 2010.
Podríamos llenar miles de líneas más hablando de Luis. Sin embargo, preferimos hacerla corta, ya que estamos refiriéndonos a un hombre de pocas palabras: el líder silencioso.
Agustín Remiro
Juan Dambolena |